Poema: DOMINGO, 16 DE AGOSTO

«Domingo, 16 de agosto», un poema de Henry-Vinicio M, captura la melancólica e inevitable transición hacia la adultez. Entre jornadas laborales de ocho a cinco, canas que asoman y vecinos que envejecen, la voz lírica reflexiona sobre el desgaste de los ímpetus revolucionarios y el peso del tiempo que se escurre en la rutina.

POESÍALETRAS

Henry Vinicio Morales

10/16/20261 min read

Henry-Vinicio nació en San José, Costa Rica, en 2003. Artista visual y escritor, formado en Producción Audiovisual en la Universidad LCI Veritas. Escribo y filmo desde el presente latinoamericano. Creo en la ficción como un instrumento político que, más que dar respuestas concretas, abre la posibilidad de capturar distintas realidades y de iniciar una conversación.

DOMINGO, 16 DE AGOSTO

El tiempo avanza y no perdona,

ya no somos niños,

no fumamos marihuana en el parque,

ni jugamos a tomar a escondidas.

Ya me crece la barba,

miro mi rostro en el espejo,

con las ojeras marcadas,

después de las jornadas de 8 a 5.

Cada día que pasa amanezco menos revolucionario.

La hija de los vecinos,

que hace poco gateaba,

ahora grita,

cuando discute con su madre.

Don Mario que me enjachaba,

cuando me veía con los ojos rojos,

ahora camina cojeando,

apoyado de su bastón de madera.

Los años pasan,

los niños crecen,

ya no peleo con mis padres,

ahora me aseguro de que no peleen entre ellos.

Tan solo me quedo aquí, siempre en esta casa,

contando los días sintiendo que pierdo el tiempo,

pensando siempre en un verbo futuro,

pero no por mucho...

— Henry-Vinicio M

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