Alajuela Vive, de Steven Cubillo
En tiempos en que la literatura suele mirar hacia escenarios cada vez más amplios, resulta refrescante encontrar una obra que vuelve la mirada hacia lo cercano, hacia las calles, las voces y las experiencias que dan forma a una comunidad. Esa es una de las principales virtudes de Alajuela Vive, de Steven Cubillo, un cuentario que busca capturar el espíritu de un cantón desde una perspectiva joven, pero profundamente atenta a los detalles de la vida cotidiana.
LETRAS
Francisco Hernández
10/18/20265 min read


En tiempos en que la literatura suele mirar hacia escenarios cada vez más amplios, resulta refrescante encontrar una obra que vuelve la mirada hacia lo cercano, hacia las calles, las voces y las experiencias que dan forma a una comunidad. Esa es una de las principales virtudes de Alajuela Vive, de Steven Cubillo, un cuentario que busca capturar el espíritu de un cantón desde una perspectiva joven, pero profundamente atenta a los detalles de la vida cotidiana.
Cuando se piensa en las historias de los pueblos, es común que la memoria conduzca a las anécdotas narradas por los abuelos. A los relatos compartidos alrededor de una mesa, entre tazas de café y conversaciones interminables, conversaciones que espero poder retratar en mi tercer proyecto literario. Bajo esa premisa imaginé la posible temática de este libro: una recopilación de historias del cantón de los mangos que invitaba a esperar leyendas populares, relatos familiares y estampas costumbristas.
Sin embargo, la propuesta de Cubillo va más allá de esa expectativa inicial. Aunque algunos de sus cuentos recuperan elementos arraigados en la identidad alajuelense, el autor no se limita a idealizar el pasado ni a reproducir una imagen pintoresca de la ciudad. Presenta, en cambio, una Alajuela viva, habitada por personajes reconocibles y atravesada por las preocupaciones, las costumbres y las pequeñas experiencias que conforman la vida de sus habitantes.
Uno de los aciertos de la obra es la construcción de sus personajes. Dotados de cercanía y humanidad, permiten establecer un vínculo con el lector porque habitan espacios familiares, enfrentan preocupaciones comunes y encuentran significado en situaciones aparentemente ordinarias. A través de ellos, la ciudad deja de ser un simple escenario para convertirse en un espacio de experiencias compartidas. Los parques, las calles y los lugares de encuentro adquieren sentido por las personas que los recorren y por las historias que suceden en ellos.


También merece destacarse el manejo de las voces narrativas. Algunos cuentos poseen una capacidad inmersiva notable, capaz de trasladar al lector al corazón mismo de la escena. Hay páginas que invitan a recorrer el parque central, a observar el movimiento de quienes lo frecuentan o a detenerse frente a un puesto de granizados junto al niño de la historia, como si se formara parte del paisaje humano que la narración retrata. Esta capacidad para acercar al lector a los espacios y personajes constituye una de las fortalezas del libro: la cotidianidad no aparece como un simple fondo narrativo, sino como la materia de la que están hechas sus historias.
Esa relación entre lo cotidiano y la experiencia humana se aprecia también en la manera en que un detalle familiar puede adquirir un significado distinto según lo que vive quien lo contempla. En el relato del niño que se encuentra en el parque, el granizado forma parte de una escena reconocible, ligada a uno de esos pequeños placeres de la vida cotidiana. Sin embargo, la narración introduce un contraste entre esa familiaridad y una realidad dolorosa que irrumpe en la experiencia infantil. El valor del recurso está en la transformación de la mirada: aquello que parecía ordinario deja de serlo cuando se encuentra con una experiencia que altera su significado. Y no se dirá más, para que usted lector o lectora, sea quien descubra el desenlace de la historia. Este ejemplo permite apreciar cómo Cubillo encuentra en los elementos más sencillos una vía para acercarse a emociones y realidades más complejas.
Aunque la obra también evoca una Alajuela de antaño, Cubillo se ocupa de retratar el presente que vivimos. El cantón que aparece en estas páginas no es únicamente el de los recuerdos y las tradiciones; es también el de las calles transitadas, los parques concurridos, las bibliotecas, los comercios y las personas que luchan día a día por salir adelante. La identidad de una comunidad, parece sugerir el libro, no se construye solamente a partir de su pasado, sino también de las historias que se escriben todos los días.
Algunos cuentos encuentran su materia prima precisamente en esa realidad contemporánea. Sus páginas exploran las dinámicas sociales, los espacios de encuentro, las pequeñas economías informales, las aficiones, las obsesiones y los vicios relacionados con los juegos de mesa. También se detienen en las oportunidades que nacen donde otros apenas ven objetos sin valor, como las pequeñas chapitas que tiramos al piso. Estos detalles revelan una mirada atenta a aquello que suele pasar inadvertido y que, sin embargo, forma parte de la experiencia cotidiana de una comunidad.
A esa mirada se suma una variedad temática que lleva al autor a transitar entre relatos de corte policíaco, historias de marcada dimensión social y episodios donde la política aparece como telón de fondo. Pese a esa diversidad, la obra mantiene un hilo conductor: el interés por las personas y por las distintas maneras en que habitan, interpretan y transforman su entorno. Más que ofrecer una imagen uniforme de Alajuela, el libro reúne distintas experiencias de un mismo territorio y permite reconocer que la identidad local también está hecha de contrastes.
Alajuela Vive no es solamente una colección de cuentos ambientados en una ciudad específica. Es un retrato de las múltiples vidas que convergen en ella y una invitación a reconocer el valor de las historias que suelen pasar inadvertidas. Steven Cubillo nos recuerda que la memoria de una comunidad no se compone exclusivamente de leyendas heredadas o grandes acontecimientos históricos. También se construye con los encuentros cotidianos, los espacios compartidos y las experiencias de quienes recorren sus calles. En esa mirada hacia lo cercano, hacia aquello que forma parte de la vida sin que siempre reparemos en ello, reside una de las principales virtudes de este libro.Escribe tu texto aquí...




Acerca del autor del artículo
Es oriundo de Cañas (Guanacaste). Poeta desde temprana edad, comenzando su actividad literaria en el 2004. Escritor por pasatiempo, ya que su profesión es Contador y Administrador de Empresas. Amante de imaginar sus palabras e impregnar en versos sus sentimientos y percepción de la vida, la cotidianidad.
Actualmente trabajando en su segundo proyecto del género de novela.
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