Acusan de usar inteligencia artificial a la obra ganadora del Premio Almadía–Ventosa Arrufat
Un análisis realizado a la novela «Donde el agua trabaja», del autor peruano David Silva Rojas, reveló un 99% de probabilidad de generación sintética, encendiendo el debate sobre la autoría, los algoritmos y la ética en la literatura contemporánea.
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Redacción Revista Íkaro
10/24/20263 min read


La frontera entre la creación humana y la generación algorítmica acaba de sufrir un terremoto en las letras hispanoamericanas. La novela Donde el agua trabaja, del escritor peruano David Silva Rojas, galardonada con el prestigioso Premio de Novela Breve Almadía–Ventosa Arrufat dotado con 20.000 euros, ha quedado en el centro de un inédito escándalo internacional tras ser denunciada por haber sido redactada presuntamente mediante inteligencia artificial.
La controversia estalló tras un minucioso análisis periodístico llevado a cabo por el diario español El País, que sometió la obra a herramientas de detección de texto sintético. Los resultados arrojaron hasta un 99% de probabilidades de que la prosa fuera generada por modelos de lenguaje generativo, lo que derivó de inmediato en la suspensión de la presentación del libro en Madrid y en la cancelación de la gira promocional planificada por diversas ciudades de España.
El caso pone sobre la mesa una paradoja inquietante para el circuito de certámenes literarios. El jurado del premio —integrado por destacadas figuras de las letras hispanas— otorgó el galardón alabando la estructura, la fluidez y el rigor narrativo de la obra. Sin embargo, la posterior revelación periodística sugiere que las cualidades premiadas corresponden en realidad a los patrones estadísticos de sintaxis y coherencia con los que operan los grandes modelos de lenguaje (LLM).
El autor, por su parte, se encuentra bajo el escrutinio de la comunidad editorial internacional, mientras la junta organizadora del certamen evalúa las implicaciones legales y éticas para determinar si se retira formalmente el galardón y el importe económico.
El caso Thélyson Orélien
Lo que vive hoy el peruano Silva Rojas es algo que el canadiense Thélyson Orélien conoce bien: su novela C’était ça ou mourir (Era esto o morir), publicada en 2026 y reconocida con varios premios literarios, pasó por el mismo filtro, que cuestionó su escritura no humana.
El autor, de origen haitiano, enmarcó que era el autor real de esa historia. Luego, aceptó que en su juventud había plagiado textos (solo después de que el diario canadiense La Presse señalara coincidencia entre una de sus narraciones y una obra del escritor francés Louis Pauwels).
Finalmente, esta semana su editorial, Les Éditions du Boréal, reconoció que Orélien se había servido de la inteligencia artificial y anunció la ruptura de su relación profesional con el autor. La editorial explicó que, ante las acusaciones que rodean al escritor desde septiembre, reunió todas las versiones de trabajo de la obra y encargó un análisis externo en profundidad, cuyos resultados, recibidos esta semana, detectaron "rastros de marcadores de IA en los metadatos de algunos documentos".
"Estuvimos confiando en Thélyson Orélien, que nos aseguraba que nunca había recurrido a ella. Esa afirmación ha quedado hoy desmentida", declaró la compañía, que añadió que en esas circunstancias no puede continuar la relación profesional.
El reto ético y el futuro de la creación literaria
Para la literatura contemporánea, el incidente en torno a Donde el agua trabaja marca un punto de inflexión. El caso pone de manifiesto la vulnerabilidad de los mecanismos tradicionales de evaluación y la urgencia de establecer protocolos de verificación en los concursos de creación artística.
Más allá del morbo o del escándalo financiero, el suceso abre una interrogante profunda para el pensamiento crítico: cuando un algoritmo es capaz de emular con éxito los criterios de excelencia estética exigidos por jurados de alto nivel, lo que queda en entredicho no es solo la honestidad de un autor, sino la capacidad del propio ecosistema cultural para distinguir la verdadera experiencia humana de la simulación sintética.


C’était ça ou mourir, del escritor canadiense de origen haitiano Thélyson Orélien. Foto: redes sociales.
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